Principios y Ética en el Liderazgo, Alineamiento Organizacional y Autogestión del Líder en sus actividades administrativas gerenciales serán posibles analizarlos en un mismo contexto.

Hablar de valores, principios y ética no es sencillo ni simple en cualquier contentó y menos cuando nos referimos a líderes y sus diferentes estilos de liderazgos en la dirección, por ello me planteare de manera clara cada concepto:

¿Es posible relacionar tantos contextos en un análisis?

La respuesta sin lugar a dudas es si, pero y:

¿Qué son principios? En sentido ético o moral llamamos principio a aquel juicio práctico que deriva inmediatamente de la aceptación de un valor. ¿Qué es la ética? En esta última podríamos enumerar algunas definiciones y no tan sólo enumerarlas, sino argumentarlas. Una definición de ética podría ser: “hacer lo posible dentro de lo deseable”. Ésta tiene en cuenta, a mí entender, de tres elementos para nuestros análisis interesantes. Primero, qué es posible hacer sin perder de vista el entorno, las circunstancias, la realidad de la empresa, nuestros competidores. Segundo, ¿Qué es lo deseable? ¿A qué aspiramos como empresa? ¿Tenemos bien definidos nuestros objetivos éticos? Como afirma Robert C. Solomon: “Las mejores compañías tienen muy claro lo que hacen, permanecen abiertas a las nuevas oportunidades y entienden a la perfección quiénes son. Son mucho más competitivas cuando no compiten. Siguen sus valores y cultivan sus virtudes; entonces el éxito llega como algo muy natural”. Y tercero, ¿cómo conjugamos lo posible con lo deseable? ¿Cómo lo concretamos éticamente? Y, ¿en qué medida? Ética es, también, etimológicamente3 hablando, modo o forma de vida, carácter. Los directivos deben guiarse por un “carácter” que han de llevar al resto de la empresa. El contenido de ese “carácter” -modo de hacer- son los valores. Como recuerda muy bien Solomon: “Estos valores no son abstracciones ni simples palabras en una hoja de papel. Necesariamente están personificados en los ejecutivos, gerentes y empleados. Los valores, como la cultura en general, deben vivirse”. Todos conocemos que en muchas empresas esos principios son recogidos en -statements, valores corporativos, códigos de conductas que rigen la manera de hacer -¿el modo de vida?- de una empresa. La ética, los valores y los principios tienen que ver con la persona, con lo que, realmente, pensamos, con nuestros carácter. La dirección de una empresa es ética cuando se rige por unos principios que se llevan a la práctica empresarial.

Dicho esto como definiríamos ¿Qué principios éticos están asociados al liderazgo y la Autogestión del Líder en sus actividades administrativas gerenciales?

En el área de las Ciencias de la Dirección, parece que fue Chester Barnard el primero en poner de manifiesto la relevancia de la ética para el liderazgo. Lo comprobamos en su célebre obra The Functions of the Executive, cuya primera edición es de 1938, donde sostiene que el liderazgo está compuesto por dos dimensiones: una técnica y otra ética, o “de responsabilidad”. Tanta importancia otorga a esta segunda dimensión que llega a escribir que “las organizaciones perduran en proporción a la altura de la moralidad según la cual son gobernadas (…). Por lo que la fortaleza de una organización depende de la calidad de su liderazgo; y esa calidad, a su vez, deriva de la categoría de la moralidad sobre la que se apoya” (Barnard, 1968).

La pregunta indiscutible sobre el liderazgo no es “¿cómo se define el liderazgo?”, sino “¿en qué consiste un buen liderazgo?”. El uso del término bueno toma aquí dos sentidos: “moralmente bueno” (ético) y “técnicamente bueno” (eficaz). Si uno es buen líder en ambos sentidos, entonces se forma una conjunción lógica. En otras palabras, para que la afirmación “ella es un buen líder” sea verdad, tiene que ser cierto que ella es eficaz y ética.

La pregunta “¿qué es un buen líder?” es, hoy en día, central en muchos debates públicos sobre el liderazgo. Y es que queremos que nuestros líderes sean eficaces y éticos. No obstante, es más común decir que los líderes son buenos si son eficaces, pero no éticos. Al sostener esta afirmación se corre el riesgo, a mi juicio, de no valorar las consecuencias que puede tener para la supervivencia de la empresa el que a medio y a largo plazo se opte por la eficacia en detrimento de la ética.

Este conflicto entre eficacia y ética es patente en el denominado “Dilema de Hitler”. La respuesta a la pregunta: “¿Fue Hitler un buen líder?” resulta afirmativa, si definimos al líder como alguien eficaz a la hora de aglutinar a un gran número de personas para realizar una tarea. La respuesta es negativa si la tarea es inmoral y/o si se ha llevado a cabo utilizando medios inmorales. En otros términos, el liderazgo no consiste solamente en la eficacia. Su calidad también depende de la ética de los medios y los fines de las acciones que emprende. Por ejemplo, el héroe popular del cuento Robin Hood utiliza medios inmorales para lograr fines moralmente dignos –roba a los ricos para dárselo a los pobres. La mayoría de nosotros preferiría tener líderes que hacen lo correcto, de la manera apropiada, y por motivos adecuados.

Como verán hay gran complementariedad en la comparación del liderazgo empresarial con la ética. La razón fundamental que avala la anterior afirmación es que el liderazgo ético no es algo optativo en el mundo de hoy; antes al contrario, emerge como una necesidad. La información ha cambiado el equilibrio de poder entre líderes y seguidores, y la confianza (no el poder coercitivo), constituye la autoridad de un líder. En otros términos, sostengo que se está volviendo más difícil ser un líder eficaz dentro de una empresa sin serlo éticamente, pero ¿Y que hay del alineamiento organizacional? O de la gestión del líder en su actividad administrativa-gerencia…

Hablemos de Alineamiento Organizacional.

El Alineamiento Organizacional es un conjunto de técnicas que se utilizan en distintas aplicaciones al interior de la Organización o entre Organizaciones que funcionan en conjunto. Se basa en técnicas “Espacios de Confianza”, Appreciative Inquiry y el Yang-Yin del Liderazgo Empresarial”.

El gran objetivo es mejorar significativamente la productividad conjunta de la (o las) empresas involucradas y prepararlas para un verdadero cambio cultural. El dinamismo del mundo empresarial ha estado marcado por grandes mutaciones en las empresas. Varias de ellas pasaron por fusiones, adquisiciones, spin-offs, privatizaciones y obtención de concesiones, causando frecuentes cambios de rumbo, redefinición estratégica, desajustes culturales con su consecuente revisión de principios, ética y de valores.

Ese nuevo escenario y sus implicaciones en los negocios de las empresas, en cada sector específico, precisa ser entendido y discutido por todos los que tienen alguna acción decisoria en su gestión, alineando los pilares que sostendrán la misión y la visión de futuro a sus nuevas realidades.

Leído todo lo anterior es fácil concluir que los Principios y Ética en el Liderazgo, Alineamiento Organizacional y Autogestión del Líder en la dirección son componentes claros y fundamentales en ese proceso vital, complejo y muy estudiado llamado liderazgo que ha acompañado al hombre en toda su existencia…

“El peor de los Lideres no es aquel sin seguidores, el peor Líder es aquel que confunde a quien lo sigue como un medio y no un fin”
Saturno Silva Morales. 11/10/2011.

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